Cuidando a los que cuidan a nuestros clientes

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Cuidando a los que cuidan a nuestros clientes

No hay medicina que cure lo que cura la felicidad (Gabriel García Márquez)

DQTP: “Dime que te preocupa”; PCQTT: “Pues claro que tengo tiempo”; TEP: “Te entiendo perfectamente” …… Con estos anuncios nos quieren transmitir como una organización trata a sus clientes, escuchándolos, entendiéndolos y haciéndoles la vida más fácil.

He escogido esta campaña de publicidad pero bien podríamos haber puesto la mayoría de campañas y eslóganes con los cuales las empresas hacen sus anuncios para vendernos sus productos y servicios y fidelizarnos como clientes. Da un poco igual el sector de actividad y el tamaño de la organización. En todas las publicidades, nos suelen mostrar a empleados (actores) a los cuales se les ve felices de trabajar para sus empresas.

¿No pensáis que hay una gran diferencia entre lo que vemos en los anuncios y lo que realmente sienten las personas que trabajan en esas compañías? No me refiero a los actores de los anuncios sino a las personas que de verdad trabajan allí.

Esa gran diferencia en la vida real, muchas veces la vemos reflejada en sus rostros, en sus gestos, en sus comportamientos, en su actitud… La mayoría son personas que van a trabajar por qué no les queda otra y necesitan cobrar un sueldo para sacar a sus familias adelante, pero están muy lejos de estar tan felices como se ve a los actores que interpretan el guión de ser felices trabajando.

Las personas que trabajan en estas organizaciones, están sometidas a ambientes de trabajo estresantes, tóxicos, hiper competitivos que suelen terminar con empleados quemados. En estas empresas, muchas de ellas conocidísimas por todos, más que un ser humano eres un recurso para conseguir beneficios y si los beneficios no llegan como se esperan, tarde o temprano la cuerda se romperá por el lado más débil.

Y creo que esto pasa por que las organizaciones y las personas que trabajan en ellas están enfermas. Hay empresas, por decirlo de alguna manera, que están deprimidas, que sufren de estrés y ansiedad, que tienen trastornos o cualquier otra enfermedad mental. Y por supuesto que estas enfermedades se contagian a las personas que trabajan en ellas, que más tarde o más temprano acaban enfermas también.

Después de dirigir empresas en las que había muy buen ambiente laboral, tan solo una persona se marchó voluntariamente en doce años, y de investigar junto con mi equipo de aeía para averiguar cómo es posible que en empresas que pagan buenos salarios y donde las condiciones de trabajo y bienestar son muy buenas y sin embargo son empresas enfermas como las descritas anteriormente, creemos haber encontrado la causa principal de todos estos males. La falta de felicidad laboral de las personas que trabajan allí.

Necesitan felicidad con mayúsculas.

Estas empresas y diría que la mayoría de las empresas, necesitan crear y gestionar ambientes laborales donde cada uno de sus integrantes sea feliz y la empresa, por ende, también lo sea.

La ciencia nos lo deja muy claro. La mayor parte de nuestra felicidad está en el interior de cada uno de nosotros y no en lo extrínseco y material, como puede ser el sueldo y los beneficios, que una vez que los tenemos cubiertos es una parte pequeña de nuestra felicidad.

Para crear ambientes laborales felices, tenemos que activar la felicidad interior de las personas que trabajan en la empresa. Y la felicidad interior se activa a través de una serie de factores que no están reflejados en nuestro contrato de trabajo ni en nuestra nómina.

Estos factores intrínsecos están relacionados con las emociones, las relaciones, el propósito y valores de la empresa, el bienestar y nuestro desarrollo como personas. Y para activarlos suelen funcionar pequeñas ideas que producen grandes resultados en cuanto a felicidad. Cosas como conocer el lado humano de mis compañeros. Tanto de mis pares, como el de los de arriba y el de los de abajo. Nos tenemos que conocer desde lo humano para construir equipos felices. Cosas como practicar la gratitud, como celebrar los pequeños éxitos que nos hacen avanzar y abrazarnos por que si. Cosas como ayudarnos y colaborar. Cosas como practicar el mindfunless para ser conscientes de todo lo bueno que nos pasa en el día a día de nuestro trabajo. En nuestras jornadas laborales tenemos que crear experiencias donde vivamos emociones positivas y nos podamos desarrollar como personas.

Y para lograr la felicidad laboral en una organización, una de las primeras cosas que deberíamos hacer es apostarle a la formación en felicidad. Nadie nos ha enseñado a ser felices, a ser arquitectos de nuestra felicidad y la empresa es la primera interesada en tener empleados felices.

En los últimos años la ciencia de la felicidad fundamentada sobre todo en las investigaciones de la neurociencia y la psicología positiva ha avanzado muchísimo, más que en los últimos tres mil años. Ahora sabemos más sobre cómo se comportan las personas felices por lo que gracias a la neuroplasticidad de nuestro cerebro podemos cambiar hábitos y comportamientos en edad adulta.

Los analfabetos del siglo XXI serán aquellas personas que no sepan cambiar sus hábitos y comportamientos para alinearlos con el estilo de vida que quieren llevar.

Para formar a nuestros equipos en felicidad y que no sean analfabetos del siglo XXI, una recomendación es que empecemos por enseñar a ser felices a los líderes y a partir de ahí escalarlo a toda la organización. Los buenos cursos de formación en felicidad, como sinceramente creo que son los que impartimos en aeía, están desarrollados para enseñar las técnicas y herramientas que nos pueden ayudar a ser más positivos, a conocer como cambiar nuestros malos hábitos, a cuidarnos física y mentalmente, a buscar nuestro propósito y trabajar con pasión, a gestionar mejor nuestro tiempo, a relacionarnos sin vergüenza, a saber disminuir y combatir nuestros pensamientos negativos y preocupaciones, y a tomarnos la vida un poco más despacio saboreando muchos de los pequeños buenos momentos que tiene todos los días, incluidos los laborales. Y no son cursos teóricos, en estos cursos de arquitectos de nuestra felicidad es obligatorio practicar durante la semana lo visto, que a fin de cuentas es como se aprende, practicando la felicidad día a día.

Y una vez tengamos formados y practicando la felicidad a nuestros equipos, lo segundo es crear un plan de felicidad y bienestar para poder vivir experiencias que activen nuestra felicidad en nuestro trabajo y en nuestra vida. No es que sea una moda tener dentro de los equipos a un Chief Happiness Oficce (CHO), es una necesidad, aunque el nombre que le pongamos a la persona encargada de llevar a la realidad el Plan de Felicidad podemos inventarlo y que se alineé con la cultura de la organización. A nosotros nos gusta más Gefes (gestores de felicidad) o Gerentes de Sueños o Becario de Felicidad. Ahí lo dejo.

Se habla mucho en los medios de comunicación de que hay que cuidar a quien nos cuida. Así nos recuerdan que las personas que están cuidando a enfermos, necesitan también que nos acordemos de ellas y las cuidemos para que no enfermen también.

Siguiendo esta metáfora, de cuidar a los que cuidan, recuerdo una de las frases que más me ha impactado durante mi vida laboral, dicha por un gran empresario universal como es Richard Branson, fundador de Virgin: “Cuida a tus empleados que ellos se encargaran de cuidar a tus clientes”. Tenemos que cuidar a nuestros empleados y no me refiero solo a los comerciales o a los que están más cerca de los clientes sino a todos. Absolutamente a todos, pues en el fondo, todos somos comerciales y todos los que trabajamos en una misma empresa cuidamos a nuestros clientes. A todo el personal hay que formarles en lo verdaderamente importante de la vida, en su felicidad, para conseguir que vayan a trabajar por algo más que a cobrar una nómina y sean cada día la mejor versión de ellos mismos.

Es así de simple. Nos tenemos que quitar la venda de los ojos que nos impide ver que un equipo feliz, tiene clientes felices y los resultados son mejores para todos. A mayor felicidad, mayor productividad, mayor creatividad, mayor innovación, mayor compromiso, mayor fidelización del talento, mayores ventas, mayor beneficio, …

Y si necesitamos algún remedio acordémonos de las sabias palabras de todo un premio nobel de literatura como GABO: “No hay medicina que cure, lo que cura la felicidad”.

Os ánimo a todos a que os quitéis la venda de los ojos y empecemos a trabajar juntos para tener organizaciones sanas y felices donde cuando hagamos las campañas de publicidad en vez de contratar a actores felices, sea nuestro CEO el que salga junto a su equipos diciéndoles: TFELP: “Tu felicidad es lo primero”.

Un gran abrazo a todos,

 

 

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