LA ENERGÍA DE UN BUEN PROPÓSITO: DE LA ORTODOXIA AL ROCK & ROLL

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LA ENERGÍA DE UN BUEN PROPÓSITO: DE LA ORTODOXIA AL ROCK & ROLL

Estaba yo esta vez con la gorra de consultor social, el pluriempleo es una palabra que tiene todos los visos de recuperarse del cementerio de los diccionarios profesionales, tratando de poner orden en un proyecto de lo más atractivo:

La oportunidad de que un artista de mucho renombre protagonice una campaña de captación de fondos con la ambición de recaudar por encima del millón de euros, ahí es nada.

La causa social – la violencia contra la mujer- y toda la parte de creatividad y comunicación de la campaña está ya muy adelantada, pero falta la selección de la entidad y el proyecto concreto beneficiario de los fondos.

Y ahí entré yo, recomendando como consultor que lo normal era apostar por una entidad de renombre, una ong que nos aporte garantías y facilite el reconocimiento inmediato, y que del proyecto no nos preocupáramos que seguro que nos “aconsejaban” uno perfecto para impactar a los potenciales donantes. Aplicaba pues la ortodoxia de “los grandes (personas famosas) con las grandes (ongs referentes).

Todo parecía indicar quee íbamos a avanzar por esa línea, cuando salta X, el representante del artista en cuestión, y dice que uhmmmmm, que si pero que no, que es lo de siempre, … Yo asumo un papel protagonista para convencerle de los beneficios de seguir mi teoría, de evitar riesgos innecesarios, de guiarnos por el sentido común.

Pero el debate crece y X se viene arriba y dice que ellos son más de Rock & Roll, y que no están para hacer lo normal sino para romper la baraja.

Y la reunión trasciende a otro estado y se empieza a hablar con el corazón. De cuando se apostó por alguien más pequeño pero con todas las ganas y capacidad para hacer algo grande, de como se consigue más si lo que nos motiva es un propósito de construir algo, de ver un antes y un después de nuestra intervención …..

Acabó la reunión con una amplia derrota de mis teorías. Eso sí, me fui más contento que unas pascuas, con el depósito lleno de energía hasta los topes, y sabiendo, seguro, que la campaña va a conseguir cambiar muchas vidas. Porque lo que nos mueve no es cumplir, es trabajar para tener impacto, tener un propósito del que sentirnos orgullosos.

Nota: Prometo escribir la segunda parte de esta historia (donde el objetivo ahora no es recaudar un millón sino llegar tres)

Javier Claver

Socio de Aeía y consultor social en PonerOrden

linkedin.com/in/javierclaver

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